Melilla se está quedando sin campos. Ésto es una realidad tan grande como una catedral. El afán por construir y construir más y más casas hace que nos vayamos quedando poco a poco con menos espacios verdes naturales. Y por naturales me refiero a esos campos salvajes, que no han sido ideados por los humanos como son el Parque Juan Carlos I o el viejo Parque Lobera.